En estos días en que el barco ruso está descargando combustible en Matanzas, vienen a los recuerdos el buque soviético Andrei Vishinsky que el 17 de abril de 1960 atracó en el diminuto puerto de Casilda, al sur de Trinidad, con el primer cargamento de petróleo.
No abundan quienes recuerden que el próximo mes se cumplirán 66 años de ocurrido, aunque en la villa trinitaria reside Ubaldo Echenagusía Peña, uno de los que subió a bordo de la nave, en un grupo encabezado por Ramón Seijo, entonces dirigente de la Asociación de Jóvenes Rebeldes en la localidad.
Nadie de los consultados pudo responder que aquel tanquero traía 10 000 toneladas, pero sobre el Anatoli Kolodkin todos mencionaron cifras aunque la mayoría quedó desconcertada ante la simple pregunta: ¿Te refieres a toneladas o barriles?
Resulta que lo mismo dicen 100 000 toneladas, 100 000 barriles que 700 000 toneladas o 700 000 barriles, y este último también lo dan con diferentes variantes de entre 15 000 y 30 000 de diferencia.
En fin: si son toneladas se trata de 100 000, pero en barriles sobrepasa 700 000 y las necesidades diarias del se dan en barriles: 100 000, de las cuales el 40 por ciento es de producción nacional, por tanto, con frialdad aritmética alcanza para 10 ó 12 días.
Ojalá los aludidos no se enojen, sobre todo quienes aseguraron que el A. Kolodkin trajo más de 700 000 toneladas, lo cual de haber sido así, no hubiera podido atracar en Matanzas porque la nave tendría siete veces más capacidad que el real.
También ha habido cálculos sobre las donaciones de arroz desde China y Brasil, pues el primero envió 60 000 t de arroz y del segundo serán 20 000 t de arroz con cáscara y 150 t pulidos.
En total son 60 000 t más 150 t igual a 60 150 t, pero sumando 20 000 t con cáscara que se convierten en 14 000 t pulidos, ambas sumarían 74 150 t. datos con los que se llega a esta conclusión:
China envía 60 000 t que sumadas a las 14 150 t de Brasil totalizan 74 150 t equivalentes a unos 163 millones 500 mil libras, que repartidas a 7 libras por consumidor, serían suficientes para la cuota de dos meses a 9 millones 700 mil habitantes y quedarían 27 millones 700 mil libras para otras necesidades.
De pronto, en la charla, una anciana preguntó: “¿y dónde dejan lo Inconmensurable?”, lo cual dejó a todos atónicos con esa palabra para designar algo que no se puede medir ni cuantificar porque no tiene tamaño o es tan grande o intenso que escapa a toda medida.
Maestra ya jubilada, dijo que se refería a algo sin unidad de medida común, que no puede expresarse con un número exacto (por ejemplo, ciertas magnitudes en matemáticas, como la diagonal de un cuadrado respecto al lado).
Como si estuviera leyendo afirmó: lo inconmensurable es lo que no puede medirse ni encuadrarse en una cifra, o lo que es tan grande o intenso que rebasa toda medida razonable, y me estoy refiriendo a la solidaridad, al internacionalismo…
Mientras se alejaba recomendó: Busquen “Amor con amor se paga”, una obra de teatro en un acto escrita por José Martí, en México, cuando tenía 22 años.
Dejó esta lección: La solidaridad entre pueblos no se mide en toneladas ni en barriles. Hay gestos que, como el amor, siguen siendo inconmensurables.

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