En otro post contaré cómo nos vimos (no nos conocimos) Andrey Kusnetsov y yo en 1962 en Casilda, al sur Trinidad, pues esta nota solo trata sobre el reencuentro en Moscú en 1979 cuando al llegar a la capital soviética desde la península coreana él fue traductor durante mi breve estancia en la URSS.
Al tercer día nos miramos con recelo, hasta que al fin se decidió a preguntar indirectamente sobre lo que aludió como la Crisis del Caribe en una conversación que continuó, pero cuando le mencioné la Crisis de los Cohetes para observar su reacción.
Con hablar pausado fruto del cuidado con que se expresaba, preguntó si aludía a cohetes nucleares soviéticos, y aclaró que para él era la Crisis del Caribe ya mencionada antes, por lo cual ambos reímos en un ambiente distendido en el que no cabían dudas de que habíamos coincidido en un mismo lugar 17 años atrás.
Después de hurgar en la memoria e informarle que todavía existía el Camino de los Rusos que conducía a su base militar, tuve que escucharle aclaraciones de que allí no solo había rusos, sino de otras nacionalidades que conformaban la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, por lo cual el nombre correcto sería Camino de los Soviéticos.
Recuerdo del reencuentro que mencionó la ecuanimidad que observaba en todos los cubanos que se mostraban imperturbables con el bloqueo naval que el presidente Kennedy mantuvo durante casi toda la segunda quincena de octubre, y que pescadores de Casilda comentaban haber visto los barcos de guerra.
Hoy hurgo en los recuerdos de lo que en la época bombardeaban a los sitiados con que era "una cuarentena", manera de llamar al aislamiento de personas o animales durante cuarenta unidades de tiempo no específico para evitar o limitar el riesgo de que se extienda una enfermedad.
Cuando retiraron el bloqueo naval (cuarentena), hubo otro bombardeo contra los que estaban dentro de la plaza sitiada: la Orden Ejecutiva 3447 del 3 de febrero de 1962 que estableció el bloqueo económico, comercial y financiero, había sido levantado.
Desde entonces al bloqueo o guerra económica, le llaman embargo, vocablo escoltado por otros como sanciones y medidas para cuidar que lleguen mediante el uso de reflejos condicionados y quede anulado el razonamiento.
No obstante, por muchos costosísimos recursos financieros y tecnológicos que utilicen, cuando se hace desde posiciones de la fuerza bruta, siempre dejan alguna brecha por la cual van pasando las personas hasta ser mayoría de los que se dan cuenta de la verdad.
En los últimos días, al agregar otro nombre, el de "presión" para enmascarar el bloqueo, quedó claro para quienes habitan dentro de un país de plaza sitiada, Cuba, que los bloqueadores admiten haber llegado al punto máximo de presión con el bloqueo, pero sin los resultados esperados.
Es importante lo que se dice, pero un solo hecho, por insignificante que parezca, puede valer por miles de palabras, y los cubanos vieron lo ocurrido el 3 de febrero y entendieron, y dan respuestas con acciones de resistencia, sin renunciar al poder de la palabra.

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