La solidaridad internacional llegó al aeropuerto de La Habana, pero su eco más profundo no quedará en la capital. La avanzada del II Convoy Europeo Primero de Mayo arribó a Cuba procedente de Italia, y con ella un susurro que pronto se hará camino entre montañas: las donaciones viajarán hacia el oriente cubano, hacia las provincias donde la luz amanece primero y el bloqueo duele más.
Con víveres, medicinas y un fuerte mensaje de hermandad, los primeros integrantes ya se encuentran en territorio cubano. Pero su misión no concluirá en las calles de La Habana. Como una procesión laica y necesaria, los camiones cargados de leche en polvo, material quirúrgico y equipos de diagnóstico partirán hacia Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín. Allí, donde la Sierra Maestra toca el cielo y los huracanes han dejado cicatrices recientes, los insumos italianos serán bálsamo para las heridas del bloqueo.
Este segundo contingente, parte del movimiento global "Nuestra América Convoy a Cuba", se produce solo 28 días después de la partida del primer convoy. El grupo trae consigo donaciones vitales, pero también el compromiso de desafiar el cerco económico, demostrando que "el bloqueo no puede detener el amor de los pueblos". Y este amor, esta vez, tiene coordenadas precisas: el oriente cubano, la cuna de la nación, la tierra que más ha sufrido el rigor del asedio y la indiferencia del destino geográfico.

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